Mostrando entradas con la etiqueta Cultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cultura. Mostrar todas las entradas

08 marzo 2023

Choque eléctrico en casa, ¿Qué hacer?

Un electrocutamiento es una lesión causada por el paso de la corriente eléctrica a través del cuerpo humano. Puede provocar quemaduras, paro respiratorio o cardíaco y hasta la muerte.
Mujer electricista electrocutada


Para evitarlo, se recomienda seguir algunas medidas de prevención como:

- No tocar aparatos eléctricos con las manos mojadas o descalzos.
- Desconectar los aparatos eléctricos antes de repararlos o limpiarlos.
- No tirar del cable al desconectar un aparato eléctrico.
- Usar guantes de goma y herramientas de plástico al manipular cables o enchufes.
- No sobrecargar los tomacorrientes ni usar adaptadores defectuosos.
- Inspeccionar las escaleras antes y después de usarlas y evitar el contacto con líneas eléctricas aéreas.

Ante un electrocutamiento, lo primero que debes hacer es llamar al *911* y pedir ayuda médica. Luego, debes seguir estos pasos:

- No toques a la víctima mientras esté en contacto con la fuente de energía.
- Apaga la corriente o retira a la víctima con un objeto no conductor como una madera o una cuerda.
- Coloca a la víctima sobre un material seco y aislante y comprueba su nivel de conciencia y respiración.
- Si la víctima no respira o tiene paro cardíaco, inicia las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) alternando el masaje cardíaco externo con la respiración boca a boca.
- Si la víctima tiene quemaduras, cúbreles con un paño limpio y húmedo⁴.
- Mantén a la víctima abrigada y tranquila hasta que llegue la ayuda médica⁴.

Las quemaduras eléctricas son lesiones causadas por una corriente eléctrica que pasa a través del cuerpo o salta de una fuente eléctrica al cuerpo. Pueden dañar los tejidos u órganos internos y provocar la eliminación de células.

Las quemaduras eléctricas se clasifican según su gravedad en:
- Quemaduras de primer grado: afectan solo la capa superficial de la piel y producen enrojecimiento y dolor.
- Quemaduras de segundo grado: afectan la capa superficial y la capa intermedia de la piel y producen ampollas, hinchazón y dolor intenso.
- Quemaduras de tercer grado: afectan todas las capas de la piel y los tejidos subyacentes y producen zonas blancas o carbonizadas, pérdida de sensibilidad y cicatrices permanentes.

Las quemaduras eléctricas pueden tener complicaciones graves que afectan la salud y la calidad de vida de la persona. Algunas de las complicaciones son:
- Amputación de miembros afectados por el daño tisular profundo.
- Necrosis muscular u ósea por la falta de riego sanguíneo.
- Alopecia o pérdida de cabello en las zonas quemadas.
- Pérdida de tejidos blandos como piel, grasa o músculo.
- Shock séptico o infección generalizada por bacterias.
- Daño en el corazón, el cerebro u otros órganos vitales por la corriente eléctrica.
- Hipovolemia o disminución del volumen sanguíneo por la pérdida de líquidos.
- Hipotermia o descenso peligroso de la temperatura corporal por la exposición al frío.

Estas complicaciones pueden requerir tratamientos médicos especializados y prolongados. Por eso es importante prevenir las quemaduras eléctricas y actuar con rapidez si ocurren.

03 abril 2021

PERSONAL NO QUIERE USAR EPP POR FALTA DE COMPROMISO

¿Por qué mi equipo no usa el EPP? Más allá del castigo, entendamos las causas

Uno de los comentarios más comunes que escuchamos de supervisores y encargados de personal es:
“¡Cómo batallo para convencer a la gente de que use su equipo de protección personal (EPP)!”

Y es cierto. En muchos centros de trabajo, el uso del EPP sigue siendo un reto diario. Las respuestas más comunes a este incumplimiento suelen ser acciones correctivas de tipo punitivo:

  • Llamadas de atención

  • Amonestaciones por escrito

  • Reentrenamiento en seguridad

  • Incluso despidos justificados

Sin embargo, ¿cuántas veces nos detenemos realmente a preguntar por qué no se está usando el equipo?
¿Nos tomamos el tiempo de tener una conversación significativa con la persona involucrada?
¿Hacemos las preguntas correctas para entender la verdadera causa?


Más allá del “no lo quiere usar”

Como responsables del personal que utiliza EPP, debemos asumir que no siempre se trata de desobediencia o falta de compromiso. Muchas veces, los motivos tienen que ver con la disponibilidad, funcionalidad o comodidad del equipo. Vale la pena hacernos preguntas como:

Sobre los guantes:

  • ¿Ofrecemos tallas adecuadas o solo hay una medida disponible?

  • ¿Están en buen estado o ya presentan roturas y desgaste?

Sobre las botas de seguridad:

  • ¿Son cómodas?

  • En trabajos eléctricos, ¿los casquillos son dieléctricos o siguen siendo metálicos?

  • ¿Son demasiado pesadas? Hoy en día hay opciones más ligeras que cumplen con las normas.

Sobre los lentes de seguridad:

  • ¿Están rayados al punto de afectar la visibilidad?

  • ¿Son tan incómodos que el trabajador los evita durante el turno completo?

Sobre los trajes contra arco eléctrico:

  • ¿Tenemos distintas tallas disponibles?

  • ¿Son realmente funcionales y están certificados?

Sobre la ropa de trabajo en general:

  • ¿El material es el adecuado según el clima?

  • ¿Genera incomodidad excesiva (mucho calor o frío)?

Si detectamos problemas en estas áreas, es momento de revisar y mejorar nuestro sistema de entrega y reposición de EPP. No podemos exigir el uso de algo que no está en condiciones óptimas.


¿Y si el problema no es el EPP?

Otro aspecto que a menudo se pasa por alto es el estado de ánimo o nivel de satisfacción del trabajador. El incumplimiento en el uso del equipo también puede ser una forma de manifestar inconformidad, especialmente cuando hay otros signos como:

  • Comentarios negativos sobre decisiones del supervisor

  • Retrasos constantes

  • Falta de participación en reuniones

  • Desinterés en procesos de mejora continua

¿Y si el mal uso del EPP es una señal de que algo más no está bien?
Puede haber problemas más profundos: falta de reconocimiento, herramientas inadecuadas, sueldos bajos o ausencia de comunicación efectiva.


La clave: compromiso y diálogo

Antes de tomar medidas disciplinarias, lo más valioso que podemos hacer es tener una reunión uno a uno (one-on-one) con el colaborador. Preguntar, escuchar y comprender.

“¿Qué te impide usar el EPP como se debe?”
“¿Qué mejorarías del equipo que te damos?”
“¿Cómo te sientes en tu día a día?”

Estas conversaciones nos permiten identificar causas reales y generar soluciones efectivas. Y si, después de este proceso, se confirma que se trata simplemente de una falta de compromiso, entonces sí será momento de aplicar las medidas correctivas necesarias, respaldados por un proceso claro, justo y bien documentado.


Reflexión final

Promover el uso del EPP no debe ser una lucha constante, sino parte de una cultura de seguridad basada en el entendimiento, la empatía y el compromiso mutuo.
Porque proteger a nuestro equipo va más allá de imponer reglas: se trata de crear condiciones para que todos quieran cuidarse a sí mismos.


Compromiso

14 enero 2020

LA SEGURIDAD, DE LA PREDICACIÓN A LA PRÁCTICA


Seguridad: ¿es realmente la prioridad número uno?

En muchas organizaciones se repite constantemente que la seguridad es lo más importante. Se menciona en visitas de clientes, entrevistas con empleados y reuniones internas. Sin embargo, cuando esto realmente es parte de la cultura, no es necesario repetirlo: se nota desde que uno pone un pie en el piso de producción.

“Tus acciones hablan tan fuerte, que no puedo oír lo que dices.”

¿Por qué seguimos teniendo los mismos problemas?

En la mayoría de las investigaciones de accidentes o incidentes, la causa raíz más común es la misma: falta de entrenamiento. A pesar de contar con registros, listas de asistencia, y reentrenamientos periódicos, los resultados no mejoran. Esto apunta a una falla más profunda en el sistema de gestión de seguridad.

Debilidades comunes en el sistema de seguridad:

  • Procedimientos y registros incompletos o inexistentes.

  • Entrenamientos impartidos solo por personal interno, muchas veces sin la certificación adecuada.

  • Falta de espacios apropiados para la capacitación, lo que provoca distracciones por tareas urgentes.

  • Falta de seguimiento a los hallazgos de los recorridos del comité mixto de seguridad e higiene. En ocasiones, ni siquiera se realizan.

  • KPIs de seguridad con poco avance: accidentes, incidentes y condiciones inseguras siguen ocurriendo.

  • Ausencia de presupuesto específico para mejorar condiciones de seguridad, actualizar equipos o capacitar al personal.

  • Cultura de miedo al reporte de riesgos o errores, por temor a represalias. Esto debería transformarse en una cultura de mejora continua.

  • El responsable de Seguridad e Higiene suele cargar con toda la operación, cuando debería ser una responsabilidad compartida entre todos los niveles.

El problema empieza en el diseño

Un área frecuentemente olvidada es la introducción de nuevos equipos o procesos. Muchas veces se adquieren sin considerar requisitos mínimos de seguridad: llegan sin guardas, sin sensores, sin barreras físicas, sin integración con la normativa de seguridad. Esto representa un riesgo desde el primer día de operación.


Conclusión: la seguridad no se predica, se practica

Decir que “la seguridad es primero” no basta. Para que eso sea una realidad:

  • Se debe capacitar con calidad, no solo con cantidad.

  • El liderazgo debe dar el ejemplo con acciones, no con discursos.

  • La inversión en seguridad debe estar presente en el presupuesto anual.

  • Y sobre todo, se debe fomentar una cultura donde reportar riesgos no se castigue, sino que se premie.

Solo así podremos hablar, con hechos, de una organización que realmente pone la seguridad como prioridad número uno.